Un día me propuse volar alrededor del mundo. O mejor, caminar, a su lado. Sin mirar, que ser ciego no es tan malo cuando sientes suficiente.
Su mirada podía ser más perfecta, pero entonces perdería todo el encanto que posee. Ser perfecta es demasiado fácil, mucho más que tener su encanto.
Un día me prometí que le mantendría la mirada, fijamente. Aún no estoy loco, no pude hacerlo. Pero juro que un día lo haré, temo por mi vida.
Recuerdo que, cuando estábamos vivos, llegamos a dormir una noche en un castillo, en la cima de una colina, junto al mar. O debí soñar todo aquello, excepto cuando me lancé a las olas desde lo alto.
La cuestión es que, un día, morí por vivir junto a ella, y desde entonces, no sé diferenciar vivir de morir, pero sé lo suficiente.
Je t'aime.
Imagen de la película París Je t'aime,
(Corto Faubourg Saint-Denis filmado por Tom Tykwer)

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