sábado, 12 de noviembre de 2011

Yo, tú, él, ella y ello.

Venderte a ti misma para poder comprar un par de bolsas de oxígeno, y poder así seguir suspirando por ese guión no escrito para ti.

No existe lo que querrías ser, tampoco lo que podrías pero no has tenido oportunidad. 
Existe lo que eres y lo que no. No existe otro tu. Las oportunidades perdidas no existen, precisamente porque nunca han llegado a ser. Los sueños de niño no han existido jamás, tan solo han querido hacerlo.

Llueven vidas, vidas sin musas, que morirán sin haberlas tenido nunca. 
Almas se evaporan por la noche, mientras el pueblo duerme.

Despiertas y no recuerdas nada, quizás porque hoy siempre es ayer y mañana es el presente reprimido del frustrado.

No recuerdas, no quieres. No lees tu guión, te aburre; no lo memorizas, improvisas con la esperanza de mejorarlo. Asumes que, con el tiempo, las flores serán polvo y arena, poco más que cenizas. Los árboles serán montañas de lo mismo.

La vida a través de ese cristal que tan solo deja entrar la luz, nos hace tragar la oscuridad sin verla reflejada. Toda vida será en sí, mentiras que creerás, que te harás a ti mismo.

No eres tu espejo, eres tu. Y vienes al mundo, para esperar nacer algún día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario